Con más de 50 años de trayectoria familiar en el mundo textil, Ana Gaytan, fundadora de Tarantela, cuenta cómo comenzó en el mundo de la moda.

Con 16 años empiezo a trabajar en la tienda de mi padre de ropa de caballeros donde vestíamos desde niños hasta adultos. Yo trabajaba aconsejando y proponiendo combinaciones a los clientes”, cuenta Ana.

Ana Tarantela en el taller de Madrid donde se producen las prendas

De esa época recuerda “la satisfacción que los clientes transmitían despertó en mí la inquietud personal que me llevaría a embarcarme en el mundo textil, aprendiendo a identificar y valorar texturas, estilos y calidades. Mi padre elegía y mezclaba todo tipo de tejidos para confeccionar las prendas que vendíamos. La rapidez y habilidad con la que él veía las combinaciones despertó en mí la curiosidad por los tejidos exclusivos y las texturas increíbles. Mi padre me iba contando la composición de esos tejidos, como si los hubiera hilado él, y a mí me emocionaba tocarlos y coleccionar pedacitos”.


En 1991 Ana funda su primer negocio textil propio. Junto a su amiga Laura funda Karisma en Venezuela, dedicada a la venta y distribución de artículos para la mujer. Karisma fabricaba sus prendas y complementos en España y promovía la marca MADE IN SPAIN.

“Trabajábamos siempre con talleres españoles ya que veíamos que fabricar en España nos daba un valor añadido, una garantía de calidad" explica Ana.

Años más tarde, en 2004, Ana vuelve a España con su pequeña gran familia: Lucas de 6 años y Carla y Manuela de 3 y 4 años. De la necesidad de vestir a sus hijos con esas edades, en unas tiendas españolas que Ana consideraba excesivamente clásicas y tradicionales, surge la idea de montar la marca de moda que dirige durante los últimos 18 años: TARANTELA. Tarantela surge para aportar prendas frescas y diseños innovadores al mercado español de moda niña.

Ana y Manuela dos generaciones Tarantela

Con esta misión en mente, y otra vez junto con su amiga Laura, viaja en 2004 a la India en busca de telas diferentes y estampados originales que no encuentra en España. Así nace la primera colección de verano de Tarantela dirigida al niñas de entre 2 y 8 años.

Ana diseña sus colecciones desde su casa de Madrid, cogiendo inspiración de sus viajes, de la sensación de libertad, de las vacaciones. Se fija en cómo visten las chicas de esa edad, recorres las ferias internacionales de tejidos. Con cuaderno en mano y, como hacía de pequeña, con pedacitos de tejido sujetos de cada página.

La colección es un éxito rotundo y Ana consigue venderla a puerta fría en un tiempo record en las mejores tiendas multimarca de España. Es ahí cuando crea un taller en la India con producción exclusiva para Tarantela.

Ana, siempre inspirada en la moda con la que quería vestir a sus propias hijas, sigue creando colecciones temporada tras temporada y los clientes, satisfechos con el resultado de la marca en sus tiendas, le van demandado más cantidad, variedad y, además, piden abrirla a más edades. Con el tiempo, guiada por esta demanda y según Manuela y Carla van creciendo, Tarantela decide enfocarse en lo que hoy es la clienta objetivo de Tarantela: mujeres entre 14 y 22 años.

“Tarantela nació para ocupar un segmento del mercado que no estaba cubierto, al experimentar yo misma a mi regreso a España que la moda con la que tenía que vestir a mis hijas no me cautivaba. Siempre he creado y diseñado prendas diferentes con tejidos escogidos por todo el mundo inspirándome en mis hijas y todas las chicas de su edad” dice Ana

Con los años, el taller de la India empieza a tener fallas de calidad y servicio, no alcanzando el riguroso estándar exigido por Ana. En ese momento decide localizar la producción en España.

Ana funda su propio taller exclusivo para Tarantela en Madrid junto a Emilio, jefe de taller con gran experiencia en la industria, y otras seis mujeres que cortan, cosen y planchan las prendas cada temporada, donde, hasta el día de hoy, se centraliza toda la producción de la marca.

Equipo del taller de Madrid

Los diseños de Ana se transforman en patrones de la mano de Elena en el taller. Más de 10 años trabajando juntas ha generado un perfecto entendimiento entre ambas. Las ideas de Ana plasmadas en dibujos o ilustradas con fotos, se convierten en prototipos y posteriormente en los patrones digitales que se pasan al taller.

Se buscan proveedores textiles con estampados únicos y, en ocasiones, en exclusividad. Los textiles son de origen europeo, muchos de ellos con certificado de orgánicos que aportan durabilidad y sostenibilidad.

Ana eligiendo tejidos exclusivos para Tarantela

Hoy en día, Tarantela sigue en proceso de reinvención constante, buscando adaptarse tanto a las nuevas tecnologías como a las nuevas maneras de vestir. En esta fase Manuela, hija de Ana, tiene un importante papel. Manuela está transformando la empresa al entorno digital, al tiempo que se encarga de los shootings de las colecciones y hace de modelo para la marca.

Ana y Manuela dos generaciones de Tarantela

Los valores de Tarantela están asentados en una cultura familiar de generosidad, comunicación confiada y fluída. Ana ha promovido la integración de la tercera generación en la empresa desde momentos tempranos para favorecer el cambio generacional.

Recientemente, Ana ha querido tatuar este recorrido con un pequeño guiño en el logo. La última “A” de Tarantela, ahora en forma de flecha, representa el espíritu viajero de la marca y la capacidad de cambio en circunstancias adversas.